Comencé despachándome, alejándome de jirones para juntarme
atrayendo, el silencio, revoloteando.
Siendo sí, también un ala, una mosca, un pequeño instante de paraíso. Mientras esperaba que tus ojos me iluminaran.
Embistiendo al vacío en su lado más hondo, mi vientre, elevándose, y tu sonrisa son las nubes, y entonces comienzas a encantarme, una vez más.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada